Cañada Real de la Plata: el antiguo eje ganadero de sur a norte por la vía de los rebaños

La Cañada Real de la Plata es uno de los itinerarios trashumantes más históricos de la península. Su recorrido sigue el curso de la antigua Vía de la Plata romana, pero en lugar de legiones, la han pisado durante siglos miles de ovejas merinas, vaqueros, pastores y caballerías que unían los campos del sur con los pastos frescos del norte.

El camino arranca en los alrededores de Trujillo, ciudad clave en la historia ganadera de Extremadura, donde confluyen diversas cañadas. Desde aquí, la ruta avanza hacia el norte, cruzando el río Almonte por el puente de La Barquilla y adentrándose en las sierras del actual Parque Nacional de Monfragüe tras pasar por Torrejón el Rubio.

La cañada salva el río Tajo por el histórico puente de El Cardenal, y los rebaños encontraban descanso en las cercanías de Villarreal de San Carlos, antes de ascender por las rampas del puerto de La Serrana, donde la leyenda de una famosa bandolera se mezcla con la historia pastoril.

Poco después, el camino pasa junto a la antigua estación de Palazuelo-Empalme, antaño conocida como “de las cañadas”, porque desde allí los rebaños trashumantes embarcaban rumbo a las montañas del norte por ferrocarril. Tras bordear Malpartida de Plasencia, el recorrido alcanza el río Jerte, hoy cruzado por la presa de su embalse, aunque antiguamente, en tiempos de crecida, obligaba a los pastores a desviar su ruta por la ciudad de Plasencia.

En el puente de La Doncella, tras atravesar Aldeanueva del Camino, se situaba el puerto real de esta cañada, antes de continuar hacia Baños de Montemayor, y ascender el puerto de Béjar, cruzando el río Cuerpo de Hombre por el puente de La Malena.

Durante una legua, a la altura de Valdefuentes de Sangusín, la Cañada Real de la Plata discurre junto a la Leonesa Occidental, antes de retomar su camino hacia el norte por Los Santos, cruzando el río Tormes en Salamanca y el río Duero en Zamora.

En este tramo norteño, parte hacia el oeste el Cordel de Sanabria, ruta secundaria muy transitada por los rebaños que se dirigen a las montañas de la comarca sanabresa. A través de las riberas del río Esla, la cañada alcanza las imponentes ruinas del monasterio de Moreruela, muy cerca de las Lagunas de Villafáfila, uno de los santuarios europeos de la avutarda, y refugio para miles de aves migratorias.

Desde allí, el camino cruza el río Esla en Benavente y el río Órbigo en el puente de La Vizana, hasta llegar a La Bañeza, donde se divide:

  • El ramal oriental se dirige por Santa María del Páramo y Carrizo de la Ribera.
  • El ramal occidental lo hace por Palacios de la Valduerna y Astorga.

Ambos ramales se reencuentran en Los Chanos, para remontar juntos el Alto de la Garandilla e internarse en los montes de Pandorado.

Desde allí, los rebaños acceden a los cordeles de Babia de Abajo, Babia de Arriba y Laciana, que los conducen a los legendarios puertos de la Cordillera Cantábrica Occidental, tierra de verdes infinitos y pastos estivales.


Una ruta tejida con historia, paisaje y biodiversidad

La Cañada Real de la Plata es mucho más que un camino ganadero: es un itinerario cultural milenario que atraviesa algunos de los paisajes más valiosos del oeste peninsular, une pueblos y ecosistemas, y mantiene vivo el legado de la trashumancia como forma de vida sostenible y patrimonio en movimiento.

Hoy, redescubrirla es caminar con el ritmo de la tierra y reencontrarse con una forma de vivir que no ha perdido su sentido.

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