
Cañada Real Riojana: del Valle de Alcudia a los pastos de Cameros
La Cañada Real Riojana es una de las grandes rutas históricas del pastoreo extensivo en la Península. Desde las suaves dehesas del Valle de Alcudia, en Ciudad Real, asciende hacia el norte atravesando tierras de enorme valor natural y cultural, hasta alcanzar los pastos de altura de Cameros, en La Rioja, donde la trashumancia sigue viva.
El camino arranca en el corazón ganadero del Valle de Alcudia, avanzando por Brazatortas y Almodóvar del Campo hasta cruzar el río Guadiana cerca de Corral de Calatrava. Desde allí, la cañada se adentra en los parajes del Parque Nacional de Cabañeros, pasando por Porzuna y El Bullaque, donde los encinares y jarales dan sombra al viejo camino de los rebaños.
Entra en la provincia de Toledo por el puerto del Milagro, y tras bordear Las Ventas con Peña Aguilera, alcanza la histórica ciudad de Toledo, donde cruza el río Tajo por el puente de San Martín. Este magnífico paso medieval fue durante siglos punto de control y peaje para los pastores, que aquí debían pagar el servicio real para continuar su camino.
El itinerario prosigue por Mocejón y Borox, y entra en Madrid por Ciempozuelos, bordeando la capital por Mejorada del Campo y Torrejón de Ardoz, y continuando hacia el noreste hasta alcanzar tierras de Guadalajara por Cogolludo y Atienza.
Al llegar a Soria, la cañada cruza por primera vez el río Duero en las cercanías de Berlanga de Duero, y en Aldehuela de Calatañazor enlaza con la Cañada Soriana Occidental, formando una gran arteria trashumante del norte peninsular.
El camino continúa su ascenso hasta atravesar de nuevo el Duero cerca de la presa de la Cuerda del Pozo, ya en plena Sierra de Urbión, y culmina en el puerto de Piqueras, que marca el límite entre Soria y La Rioja, y la entrada a los pastos estivales de la Tierra de Cameros.
Un puente vivo entre dos mundos ganaderos
La Cañada Real Riojana no solo conecta el sur y el norte: une dehesas y sierras, culturas rurales y espacios protegidos, pasado y presente. En su trazado laten siglos de historia trashumante, aún hoy visibles en caminos, pueblos, ventas y tradiciones que sobreviven al paso del tiempo.
Seguir sus huellas es descubrir cómo la sabiduría del movimiento pastoril sigue siendo clave para la biodiversidad, la economía rural y el equilibrio ecológico.

