
Cañada Real Leonesa Oriental: del sur de Sierra Morena a los puertos de la montaña leonesa
La Cañada Real Leonesa Oriental es una de las grandes arterias trashumantes de la Península, una vía milenaria que conecta los pastos de Sierra Morena con las cumbres de la Cordillera Cantábrica, atravesando dehesas, llanuras, ríos, valles y páramos en un trayecto de más de 700 kilómetros.
Su recorrido comienza en las estribaciones de Sierra Morena, justo en el punto donde confluyen las provincias de Huelva, Sevilla y Badajoz. Desde allí, asciende hacia Llerena, internándose en la vasta penillanura de La Serena, una de las mayores regiones de pastoreo de oveja merina, cuya leche da origen a las afamadas tortas extremeñas.
A lo largo de su trazado, la cañada cruza parajes que aún conservan el pulso ganadero: pasa junto a Zalamea, Quintana de la Serena, Castuera y Campanario, hasta alcanzar el río Zújar, que cruza por la presa de su embalse. Desde allí bordea el Guadiana hasta la presa de Puerto Peña, donde se adentra en los valles de Valdecaballeros y Castilblanco, para remontar las sierras del Guadarranque y entrar en Toledo por el Puerto de San Vicente.
Ya en tierras toledanas, la cañada salva el río Tajo por el histórico Puente del Arzobispo, y continúa hacia el Sistema Central pasando por El Real de San Vicente y Sotillo de la Adrada. Cerca del punto donde confluyen Toledo, Ávila y Madrid, se encontraba el puerto real de esta cañada, no lejos de la mítica Venta Juradera de los Toros de Guisando, uno de los hitos más simbólicos del paisaje y la historia pastoril.
El camino remonta entonces hacia el Campo Azálvaro, cruzando los puertos de Arrebatacapas y La Lancha, donde se encuentra con la Cañada Soriana Occidental. Desde allí, continúa por Villacastín, Labajos y Juarros de Voltoya hasta llegar a Coca.
En este punto, la cañada se divide:
- Un ramal occidental se dirige hacia Valladolid por Alcazarén y Valdestillas.
- El ramal principal continúa por Cogeces de Íscar y Portillo, cruzando el río Duero por Tudela de Duero y avanzando por Renedo y Valoria la Buena, hasta remontar el páramo de Tariego y llegar a Palencia.
Desde la capital palentina, la vía asciende por la margen del río Carrión, alcanzando Perales y Villoldo, donde nace un cordel importante hacia Cervera de Pisuerga y los puertos de Piedrasluengas y Peñalabra.
La cañada vadea luego la ribera de La Cueza y atraviesa los páramos de Villambroz y Villota del Páramo, hasta alcanzar la Ermita de San Roque, punto desde el que parte otra bifurcación:
- Un ramal oriental conduce por Guardo y Besande hacia los puertos de San Glorio y Pandetrave.
- El ramal occidental cruza por Cegoñal y Prioro, remonta el puerto del Pando y se desvía hacia Boca de Huérgano, desde donde bordea el embalse de Riaño por la margen derecha del río Esla, hasta alcanzar los altos puertos del Pontón y de Tarna, ya en la Cordillera Cantábrica.
Un camino de estaciones y memoria viva
La Cañada Real Leonesa Oriental no solo conecta geografías, sino también climas, economías, ecosistemas y modos de vida. Es un eje ecológico y cultural donde la trashumancia sigue dejando huella: un modo de desplazarse que respeta los ritmos naturales, protege la biodiversidad y da sentido al paisaje.
Aún hoy, recorrerla es una forma de entender otra España: la que camina, la que cuida, la que recuerda.

