La Cañada Real Soriana Occidental: del Atlántico a las montañas del norte

Conecta el suroeste portugués con las montañas de La Rioja y Aragón, cruzando dehesas, sierras, llanuras y ciudades históricas. La Cañada Real Soriana Occidental es una de las grandes vías trashumantes de la Península, un auténtico eje vertebrador que articula paisajes, culturas y saberes pastoriles desde hace siglos.

Su origen se encuentra en los legendarios Campos de Ourique, al suroeste de Portugal, y tras cruzar la frontera, entra en España por las dehesas de Olivenza y Valverde de Leganés, para salvar el río Guadiana en la ciudad de Badajoz. Desde ahí, la cañada avanza hacia el noreste, abriéndose paso entre encinas, sierras y cielos abiertos.

Atraviesa la Sierra de San Pedro por Villar del Rey y Puebla de Obando, y desciende hacia la llanura cacereña, un territorio de enorme valor ecológico donde todavía sobreviven grandes poblaciones de avutardas y aves esteparias.

Después de cruzar la ciudad monumental de Cáceres, el camino salva los ríos Almonte y Tajo por los históricos puentes de Alconétar, y asciende por el puerto de Los Castaños hasta llegar a Galisteo, donde el río Jerte fluye a los pies de sus murallas almohades.

La ruta prosigue cruzando el río Ambroz junto a las ruinas romanas de Cáparra, cuyo famoso arco cuadrifonte aún guarda la memoria del tránsito. Por Zarza de Granadilla y Abadía, donde antaño se situaba un puerto real, la cañada se adentra en la Sierra de Lagunilla, cruza el río Cuerpo de Hombre en Montemayor del Río, y comparte tramo con la Cañada de la Plata durante una legua.

Tras este encuentro, continúa por la Sierra de Tonda y llega a Guijuelo, desde donde cruza el río Tormes por el Puente del Congosto, una joya de piedra en medio del paisaje salmantino.

Desde aquí, la cañada bordea el norte del Sistema Central, pasa junto a las murallas de Ávila tras salvar el río Adaja, y luego el Eresma, entre Segovia y La Granja de San Ildefonso. A través de los pasos de Riaza, Ayllón y El Burgo de Osma, alcanza los sabinares de Calatañazor, donde el camino se divide.

Uno de sus ramales se dirige hacia Covaleda y Montenegro de Cameros, mientras que el otro se encamina a la ciudad de Soria, donde se une con la Cañada Soriana Oriental, procedente de los puertos de Oncala y Piqueras.


Una ruta que une mundos

La Cañada Real Soriana Occidental es mucho más que un camino ganadero: es un hilo invisible que conecta el Atlántico con la montaña, el invierno andaluz con el verano castellano, el pasado con el presente. A lo largo de su recorrido, deja huella en ciudades, pueblos y ecosistemas, recordándonos que el movimiento lento, cíclico y respetuoso de la trashumancia sigue siendo un modelo vivo de armonía con la tierra.

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